El equipo de Nacho Ambriz recuperó la memoria para tocar el balón

Toda la fiesta que armaron los aficionados de Chivas y Toluca fue opacada por la nula capacidad de los delanteros de ambos equipos para anotar un solo gol en el Estadio Nemesio Diez, en un duelo que tuvo su episodio de polémica luego de que el árbitro César Ramos marcó un penal y el VAR lo corrigió. Faltaban cinco minutos para el final cuando un tiro de esquina terminó con el señalamiento de penalti por parte del juez, que vio un empujón de Valber Huerta sobre Jesús Orozco Chiquete. Todo iba en orden hasta que el VAR determinó que había sido un clavado del zaguero y se acabó la emoción que tuvo a todos en vilo. Después llegó un golazo de Chicote Calderón, pero una vez más el VAR determinó que la jugada había surgido de un fuera de juego. Así que las mejores emociones fueron juzgadas desde el monitor. ​Un juego intenso El equipo de Nacho Ambriz recuperó la memoria para tocar el balón y hacerse de la posesión, pero no supo cómo acabar con la férrea defensa del arquero Miguel Jiménez, que resistió todos los embates rojos, al menos los que intentaron ir a portería. Ni siquiera el regreso de Leo Fernández, quien había salido lesionado en el juego anterior sirvió de mucho. El 10 escarlata entró con ímpetu pero tampoco dio claridad para vencer a unas Chivas que una vez más se apoyaron en Alexis Vega para generar la mejor opción de peligro con un disparo que atajó Tiago Volpi. Vega fue el jugador con más carácter dentro del once rojiblanco y prueba de ello fue la tarjeta amarilla que se ganó a los 78 minutos por reclamarle al asistente 1 Miguel Ángel Hernández. Al delantero mexicano no le gustó que se marcar saque de meta en vez de tiro de esquina en la jugada previa. Los Diablos y sus opciones Toluca intentó de varias formas: tiros libres de Jean Meneses y Leo Fernádez que fueron desviados, el primero por el arquero y el segundo por la defensa. Después llegaron centro de Marcel Ruiz y de Fernando Navarro que cruzaron el corazón del área, pero los remates fueron desviados. Charly González no encontró un solo balón para rematar y tuvo que ser de los sacrificados para salir de cambio e intentar algo distinto. Pero nada, las sustituciones le restaron fuerza ofensiva a los Diablos que llegaron con menos peligro aún y todo quedó en un salomónico empate sin goles.
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