El touchdown se combinó con la dura lesión de Tua Tagovailoa.

Una noche de pesadilla vivieron los Dolphins en Cincinnati. El equipo de Miami no sólo perdió el invicto al caer 15-27 ante los Bengals, sino que también se quedó sin su quarterback Tua Tagovailoa, quien fue trasladado al hospital tras lesionarse la cabeza y el cuello, apenas una semana después de sufrir un duro golpe ante los Bills que ahora toma más relevancia por las consecuencias que podría tener en su salud. La marca de 4-0 con la que buscaban igualar lo hecho en la temporada 1995 se quedó en sólo en intento. De antemano se sabía que los Bengals no serían una prueba sencilla para los Dolphins. La memoria de un subcampeón tarde o temprano termina por resurgir. Cincinnati pegó primero gracias a una buena serie que contó con el poder de su ataque terrestre, protagonizado por Joe Mixon. El corredor ingresó a la zona prometida gracias a un acarreo de cinco yardas que inauguró el marcador, y de alguna manera marcó la tendencia de la primera mitad. Los Dolphins lograron mover las cadenas, pero carecieron de contundencia. Su primer viaje a la zona roja terminó con un gol de campo de Jason Sanders, quien poco más tarde acercó a su equipo con otra patada de 48 yardas. Contrario a su rival, los Bengals volvieron a sumar de siete gracias a un pase largo de Burrow a Higgins, quien libró el primer tacleo para luego escaparse a la zona prometida. El touchdown se combinó con la dura lesión de Tua Tagovailoa. El mariscal de campo fue capturado y en la violenta caída sufrió una conmoción que lo dejó fuera del juego. La suma de factores parecía dejar a los Dolphins sin posibilidades, pero una vez más Teddy Bridgewater sacó la casta y al filo del descanso acercó a los suyos gracias a un pase corto al corredor Chase Edmonds, luego de un bombazo a Tyreek Hill que los dejó a las puertas del touchdown. Ya en la segunda mitad, el partido se volvió rocoso, con ambas defensivas como protagonistas. Por un momento, los Dolphins tomaron la ventaja gracias a un gol de campo de Jason Sanders en el tercer cuarto. Miami se acercó a la zona prometida, pero una vez más su falta de productividad en la última zona del campo les salió cara. GRAN NOCHE DE MCPHERSON Los Dolphins extrañaron a su quarterback titular en los últimos minutos. Cuando buscaban el milagro para mantener el invicto, Bridgewater regaló el ovoide. Burrow se lo cobró caro, con un pase a Hurst que lo liquidó todo, cuando ya no había tiempo.
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