Arda Güler se ha convertido en el nuevo prodigio del Real Madrid, similar a Luka Modric. Aunque no logró marcar o asistir en el encuentro contra Osasuna, el talento turco fue esencial a la hora de hacer que el equipo funcionara. Como mediocampista puro, se encargó de orquestar el juego, participando activamente hasta ser sustituido en el minuto 90 por Ceballos. Güler se destacó por su alta tasa de pases completados (73), justo detrás de Carreras y Huijsen. Se convirtió en el vínculo fundamental entre la defensa y el ataque. Sus labores defensivas fueron notables, con un 57% de efectividad en los duelos en el suelo (4 de 7) y un sorprendente 60% en los duelos aéreos, a pesar de su estatura de 1. 75 m. También contribuyó con una intercepción y tres entradas exitosas.
En el aspecto ofensivo, Arda no se mostró tímido. Durante la pretemporada, contra el WSG Tirol, mostró su ansia de marcar. En Austria, estuvo cerca de golpear el travesaño en dos ocasiones. En el Santiago Bernabéu, el número ’15’ intentó otro golazo con su potente pierna izquierda desde fuera del área. Sin embargo, una vez más, su tiro se fue desviado, rozando el poste defendido por Sergio Herrera. El joven turco está haciendo ruido y el tolosarra se siente atraído por ello, deseando contar con líderes en su equipo.
Güler está ganando relevancia bajo la dirección de Xabi Alonso. Carlo Ancelotti había señalado que el turco debía permanecer en el banquillo. Ahora, Arda es el sucesor de su “abi” (hermano en turco) Modric. La similitud entre los dos no es casual, sino que surge de características técnicas compartidas, de una inteligencia de juego evidente y de un plan del Real que lo impulsa a los mismos terrenos donde el croata dejó su marca. Ambos son mediocampistas directivos que reciben entre líneas con un enfoque claro, anticipan la próxima jugada y establecen el ritmo en momentos complicados. En el caso de Güler, esta dirección proviene de su zurda precisa y excelente coordinación, mientras que en Luka se manifiesta en una conducción elástica y giros rápidos que des hacen presiones. Ambos tienen un entendimiento del espacio comparable a un idioma: se acercan para mantener la posesión, se alejan para atraer a los defensores y abrir caminos.
A nivel técnico, la conexión es evidente desde el primer toque. Control orientado, protección del balón y un pase que atraviesa líneas o crea oportunidades. Arda se mueve entre el último pase y el disparo desde fuera del área sin volverse predecible gracias a su zurda confiable. Modric amplió ese repertorio a través de su regate corto y su capacidad para pasarse el balón de manera fluida. Comparten la habilidad poco común de tomar decisiones acertadas a diferentes ritmos, ya sea desacelerando o acelerando sin perder claridad. Tácticamente, el Real Madrid ha desplazado a Güler al carril interior: de extremo a mediapunta que elabora y aparece en el centro del juego. Allí coinciden en recibir la pelota, girar con facilidad, avanzar y soltarla cuando la defensa se abre. No es solo una cuestión de posición, sino de funciones.
También comparten similitudes en su carácter. Arda no teme pedir el balón en situaciones complicadas y no se acobarda. El croata desarrolló esa audacia en un hábito diario, añadiendo control defensivo. Ese es el siguiente reto para el turco: mejorar su posicionamiento, dirigir las presiones y asegurarse de que cada recuperación resulte en una salida. Las diferencias resaltan: un zurdo frente a un diestro. Los métodos para desestabilizar son distintos y el peso jerárquico se establece con el tiempo. Ser el nuevo Luka no es un acto, sino una responsabilidad. Si Güler refina su físico, mejora en defensa y mantiene la claridad para actuar al compás del juego, el Real Madrid no tendrá que buscar un nuevo Modric, porque ya lo tendrá en casa.
Sin embargo, a Modric le falta su Kroos. Arda también requiere de su socio. Para que su liderazgo perdure, necesita un compañero que le proporcione una base sólida. Y viceversa. Un mediocampista que le ofrezca primeros pases certeros, un ritmo de circulación consistente, y que sepa cuándo pausar cuando el juego se acelera. Ese “Kroos” tiene un nombre: Fede Valverde. El uruguayo, por su despliegue físico y su capacidad para leer espacios, podría ser la pieza ideal de este aparente cóctel perfecto. Tiene la habilidad de ofrecerse detrás de la línea de presión, posicionarse para un pase seguro, activar un toque de salida y, cuando se necesite, realizar desmarques para estirar el juego.
Fede todavía muestra cierta desorganización en su mapa de intervenciones. Suele alternar su posición sin establecer una base concreta ni ocupar el intervalo de manera efectiva, lo que, como se observó contra Osasuna, dejó a Arda en ocasiones sin una referencia clara para reciclar el juego o atraer defensa. Si Valverde se afianza mejor en su papel como base móvil, organizando la primera línea, direccionando las presiones y sosteniendo la segunda jugada, Güler podrá operar más arriba con mayor continuidad y menos vulnerabilidad. En resumen: el nuevo Modric necesita a su Kroos, y el nuevo Kroos requiere de Modric. Así es como se presentan Arda y Federico. Juntos, formando un dúo en el que uno dicta y el otro ajusta.