El equipo de Udinese no cuenta con una plantilla de renombre, pero eso no le impide llevar a cabo hazañas impresionantes en la cancha. Las “Pequeñas Cebras” históricamente compensan su carencia de habilidades individuales a través de su disciplina, unidad y capacidad para imponer un estilo de juego que les beneficia ante sus oponentes.
El inicio de esta nueva temporada ha sido excepcional para el conjunto: tras tres partidos, Udinese está en el cuarto lugar, habiendo mantenido un registro perfecto sin derrotas (dos triunfos y un empate). En el último encuentro, el equipo de Kosta Runjaić superó con facilidad a Pisa (1-0). Además, su buena forma se reafirma con la contundente victoria sobre Carrarese (2-0) en la primera ronda de la Copa de Italia, lograda a mediados de agosto. Si incluimos los amistosos jugados, la racha sin pérdidas del club se eleva a nueve partidos, lo que representa un logro que merece reconocimiento y que obliga a sus rivales a ser más cautelosos al enfrentarse a Udinese.
Por su parte, el Milan inició la temporada con una decepción considerable: en su primer partido, el equipo fue sorprendido al caer en casa ante Cremonese (1-2), lo que llevó a los aficionados a temer otro año complicado para los “rossoneri”. Sin embargo, los dirigidos por Massimiliano Allegri reaccionaron rápidamente, demostrando que es prematuro descartarlos. En la segunda jornada, el Milan se impuso con firmeza a Lecce (2-0), exhibiendo un juego cohesionado, y posteriormente vencieron por la mínima a un Bologna sólido (1-0).
Uno de los momentos más destacados fue el partido contra Bologna: a pesar del marcador ajustado, los “rossoneri” mostraron una gran confianza en el campo, controlaron el juego y evitaron que el rival creara oportunidades realmente peligrosas. Este control del ritmo permitió al club ascender al quinto lugar en la clasificación, incrementando su confianza de cara a una serie de duros enfrentamientos.