Fiorentina empata 2-2 con Betis

Conquistó Florencia y su siguiente objetivo será dominar Europa. El Betis se ha clasificado para la final de la Conference League, donde se enfrentará al Chelsea, después de igualar 2-2 contra la Fiorentina en una prórroga muy intensa, aprovechando su ventaja del partido de ida en el Villamarín gracias a un gol de Ez Abde. La campaña del Betis es digna de recordar. Estos futbolistas ya son parte del legado del club. El momento de Antony no se vio en pantalla. El gol clave de Abde. Recuerdos que perdurarán. La posibilidad de acceder a la Champions y alzar un trofeo en el viejo continente. Las metas.

Todo, por supuesto, con la marca personal de Manuel Pellegrini, el creador del estilo de juego de este equipo que aspira, y tiene la capacidad, de conquistar Europa. Lo demostró frente a una escuadra tan legendaria como la Fiorentina, que tiene experiencia en este tipo de enfrentamientos y posee un gran nivel de juego.
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Una vez más, como en el Benito Villamarín, el Betis mostró la grandeza que ha demostrado a lo largo de toda la temporada. Con la ventaja de la eliminatoria, fuera de casa y en su primer partido de semifinales europeas, dejó atrás al conjunto italiano, que se sintió abrumado en el comienzo por la intensidad de los hombres de Pellegrini.

Isco fue el primero en advertir con un tiro desde dentro del área. De Gea tuvo que hacer intervenciones en un par de ocasiones para mantener su portería a cero. Sin embargo, el conjunto viola, ya familiarizado con estos encuentros, siendo finalista de las últimas tres ediciones, comenzó a involucrarse más en el juego. No pensaban rendirse tan pronto. Ni de esa manera.

Generaron ocasiones con Kean y Mandragora. Pero tampoco fueron decisivas. El partido presentaba un constante ida y vuelta, todo en juego, pero con un predominio verdiblanco gracias a la calidad de sus oportunidades. Hasta que apareció la figura indiscutible de este Betis: Antony. Su pie izquierdo marcó el camino hacia una final histórica. La maravillosa ejecución de un tiro libre, ajustada al palo para evitar que De Gea pudiera intervenir, desató la euforia entre los seguidores del Betis.

Fueron cuatro minutos mágicos. El Betis tuvo a la Fiorentina en la lona. Hasta que comenzó el drama con el juego aéreo. Dos córners, dos goles. Ambos con los remates de cabeza de Gosens, que se encontró demasiado libre en el área en ambas situaciones. Con facilidad, marcó en el 34 y en el 42 minutos, igualando la eliminatoria justo en el momento en que el Betis más soñaba, y con un golpe doloroso cuando Johnny Cardoso se topó con el travesaño, mientras el marcador estaba empatado a uno.
El tercer tiro de esquina fue celebrado en Florencia casi como un gol. Kean lo remató y salió rozando el travesaño. El Betis resistió. Esa también fue una buena noticia.
En la segunda mitad, el ritmo frenético del duelo disminuyó. Abde, el gran héroe, ingresó al campo para darle energía al equipo y generó una buena jugada que no logró definir correctamente. Fue un aviso de lo que vendría. Pero la Fiorentina volvió a poner presión con jugadas de balón parado. La incertidumbre se apoderó del área del Betis en cada ocasión de este tipo.

La paridad se estableció en Florencia. El temor a perder la oportunidad de jugar una final comenzó a pesar más que la ambición por ganarla. Otra falta lateral para la Fiorentina tras un error de Natan. Y otra clara ocasión de peligro para los de Palladino. Esta vez, el Betis logró evitar que alguien rematara solo. A veces, es peor el remedio que la enfermedad. Ningún jugador tocó el balón y estuvo a punto de terminar dentro de la meta de Vieites.

Solo hacia el final se abrieron las puertas del gol para el Betis gracias a un error en una entrega de Richardson. Isco encontró a Antony con un pase en profundidad y se plantó cara a cara con De Gea. Imponente el español para contener el disparo del brasileño. El rechace cayó a los pies de Abde. De nuevo, gigante De Gea, inigualable.
El partido llegó inevitablemente a la temida prórroga. Treinta minutos que podrían arruinarlo todo o transformarse en algo glorioso. Y Ruibal, Antony y Ez Abde decidieron que sería lo primero. Pase en profundidad del español. Acceso al área del brasileño por el costado derecho. Y un remate preciso, con la pierna derecha, de Ez Abde, que llegó desde atrás al ritmo del momento para empujar el balón al fondo de la red en el minuto 97.