El Málaga logró rescatar un empate en los minutos finales gracias a los tantos de Rafa Rodríguez y Julen Lobete, frente a un Burgos que mostró una mayor intensidad durante el partido. Aunque los malaguistas tenían el control y la oportunidad de marcar más goles, los cambios en el equipo local revitalizaron su juego, acercándose incluso a la victoria.
Este encuentro sirvió como despedida para varios jugadores de ambos equipos, sin que haya nada en juego, en un estadio de La Rosaleda que lucía expectante en un día festivo, ya que el equipo local deseaba agradar a sus fieles seguidores.
Tras unos minutos de estudio mutuo, un fallo en defensa fue aprovechado por Edu Espiau, quien se plantó ante el portero Carlos López, definiendo con precisión para marcar el primer gol en el minuto 9.
El Málaga intentaba contener la energía del Burgos, que manejaba el partido a su manera y no enfrentaba muchos problemas en su área. A medida que avanzaba el tiempo, el juego se tornó monótono y pausado, afectado por el calor de más de 30 grados que agobiaba a los jugadores malaguistas.
Con una actitud más proactiva, el Burgos estuvo a punto de asegurar el resultado en un par de ocasiones, sobre todo cuando Edu Espiau se encontró una vez más frente a Carlos López. Sin embargo, el guardameta logró desviar su tiro hacia el lado izquierdo.
Llegó el descanso con un marcador de 0-1 y pocas ocasiones para el Málaga, que se sintió fuera del ritmo del juego, mientras que el Burgos se benefició de un error y lo convirtió en gol.
El entrenador del Málaga, Sergio Pellicer, buscaba aumentar la intensidad del juego y optó por realizar un cambio ofensivo, introduciendo al joven Antoñito Cordero en lugar del defensor Carlos Puga. No obstante, el equipo continuó sin mejorar frente a un Burgos que defendía bien y salía rápido al contragolpe, aprovechando su superioridad numérica.
Los cambios en el Málaga seguían, con ovaciones para Manu Molina y Dioni, que decían adiós tras múltiples temporadas, y Pellicer quiso reconocer su esfuerzo con los aplausos del público.
El Burgos, mostrándose tranquilo y superior, encontró el camino hacia el segundo gol por la banda izquierda, donde la defensa del Málaga flaqueaba. Aitor Córdoba asistió a Fer Niño, quien solo tuvo que empujar el balón para superar a Carlos López.
El conjunto malaguista, desbordado y desorientado, parecía anticipar el final del encuentro, siendo presa fácil para el rival. Este pudo haber marcado un tercer gol a través de Pipa y el cuarto por David González, pero Carlos López tuvo una destacada actuación bajo palos.
El equipo blanquiazul, jugando ante su afición, era consciente de su ineficacia durante los 82 minutos previos. Sin embargo, la salida del joven mediocentro Rafa Rodríguez les dio un nuevo ímpetu, al aprovechar un balón suelto en el área grande y, con un tiro raso, logró batir a Cantero.
El ánimo de los locales se elevó y lo inesperado ocurrió cuando, a raíz de un centro desde la derecha, Julen Lobete, en el área pequeña, conectó con la izquierda para igualar el marcador en el minuto 84.
El Málaga se lanzó en busca de la victoria, generando algunas oportunidades, pero el encuentro concluyó con un empate a dos goles, dejando todo listo para la próxima temporada.