Italia, uno de los gigantes en la Eurocopa sub 21 con 5 títulos en su haber, inició su participación de manera convincente contra Rumanía, obteniendo una victoria clara en Trnava. A pesar de que el marcador final fue estrecho (1-0), el equipo mostró un dominio rotundo en el partido, con un 60% de posesión del balón que evidenció su superioridad. Además, el equipo entrenado por Carmine Nunziata logró recuperar su rendimiento tras una racha negativa de resultados (habían pasado 5 encuentros sin ganar). Aunque la historia de los azules en la competición es impresionante, no se les considera como favoritos para conquistar el título, pero tienen motivos para soñar, ya que cuentan con jugadores clave que podrían devolverles la competitividad.
Por otro lado, Eslovaquia, el país anfitrión del torneo, sufrió una derrota ante España en su primer encuentro, cayendo en un resultado esperado (2-3). A pesar de ofrecer un desempeño respetable, no fue suficiente para romper una serie de malos resultados que ha sido bastante grave: en efectividad, el equipo de Kentos ha perdido en 4 de sus últimos 5 partidos, incluyendo una dura derrota de 0-4 contra Francia hace 3 meses.