Estonia empata 1-1 con Moldavia

Estonia continúa siendo considerada una de las selecciones más frágiles de Europa. A lo largo de su trayectoria, nunca han conseguido clasificar ni para la Copa del Mundo ni para la Eurocopa, y ahora se encuentran sin ni siquiera la esperanza teórica de participar en el Mundial 2026. Tras seis partidos, el equipo conocido como los “azules” se sitúa en la penúltima posición de su grupo, acumulando apenas tres puntos, obtenidos en su triunfo a domicilio frente a Moldavia (3-2). Todos los otros duelos han resultado en derrotas.

Previo al encuentro contra Italia, que se llevó a cabo el 11 de octubre, Estonia contaba únicamente con una posibilidad matemática de alcanzar el segundo puesto. Sin embargo, la confrontación con uno de los equipos favoritos del fútbol mundial terminó, como era predecible, con una derrota (1-3), dado que hay una gran diferencia de nivel entre ambas selecciones. Italia comandó el partido, generando numerosas chances de gol. El tanto de los bálticos fue más consecuencia de un error del adversario que un logro propio: Gianluigi Donnarumma soltó el balón de manera torpe frente a Rauno Sappinen, quien aprovechó para enviarlo con tranquilidad al fondo de la portería vacía. A pesar de todo, ese gol brindó un pequeño alivio a un equipo que muchos creían que perdería sin marcar.

La selección moldava también carece de éxitos. Este equipo jamás ha participado en la Eurocopa ni en la Copa del Mundo, y la actual batalla por la clasificación para el Mundial 2026 se presenta incluso más dura para los “tricolores” que para Estonia. Después de cinco encuentros, los moldavos se encuentran en la última posición de su grupo sin haber sumado aún un solo punto. La diferencia de goles es alarmante: 3:25. La opción de seguir compitiendo por un lugar en el Mundial ya no está contemplada.

Su más reciente partido se llevó a cabo el 9 de octubre contra Rumanía en un amistoso. A pesar de caer por 1-2, Moldavia dejó una impresión mucho más alentadora que en sus anteriores choques de clasificación. El equipo mostró una mayor organización, estuvo compacto en defensa y jugó con notable entrega. Aunque los rumanos dominaron el juego y llevaron la delantera, la selección moldava no se vino abajo, a diferencia de lo ocurrido el mes anterior en el humillante encuentro contra Noruega (1-11). Para los “tricolores”, esto significó un ligero, pero relevante avance.