Noruega se presenta a esta cita del Grupo I con un impulso imparable, acumulando actuaciones convincentes mientras afila su instinto ofensivo y defensivo. Por el contrario, Estonia ha demostrado determinación en algunos momentos, pero continúa siendo susceptible cuando el juego se acelera y la calidad aumenta. La tendencia del partido claramente favorece a los locales.
En su último encuentro, el 9 de junio de 2025, se evidenció un guion claro. Noruega logró una victoria 0-1 fuera de casa, aunque el resultado no reflejó su control sobre el juego. Erling Haaland marcó la diferencia a los 62 minutos, a pesar de que el equipo visitante mantuvo el dominio durante todo el partido. Noruega hizo 19 intentos de gol en comparación con los 8 de Estonia, logró un 62% de posesión ante un 38%, y acumuló 70 ataques peligrosos frente a 20. A pesar de solo haber realizado dos tiros a puerta, la presión constante llevó a Estonia a ceder.
Este patrón se alinea con el estado actual de Noruega. En sus últimos seis encuentros en todas las competiciones, ha cosechado seis triunfos, con un promedio de 4,83 goles a favor y únicamente 0,5 en contra, generando 21 remates y 8,33 disparos a puerta por partido, además de una posesión media del 58,33%. En casa, en los tres últimos partidos, ha logrado un pleno de victorias, con un promedio de 6,33 goles a favor y solo 0,33 encajados, realizando 9 tiros a puerta por encuentro. Una producción contundente que se mantiene en todas las etapas del juego.
La reciente actuación de Estonia, sin embargo, narra una historia diferente. En sus últimos seis partidos en todas las competiciones, ha registrado una victoria, un empate y cuatro derrotas, con apenas 1 gol anotado por encuentro y 2,5 goles concedidos. Su promedio es de 5,17 remates y 1,5 disparos a puerta, con un 29,5% de posesión. Cuando se ve obligada a retroceder durante periodos prolongados, su capacidad para generar oportunidades se ve limitada, y sufre cuando se rompen las líneas defensivas en las cercanías del área.